Resultados de búsqueda para: academia de gladiadores
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Cuando Sinus decide encargar al artista griego Columno que esculpa estatuas de tamaño natural de todos nuestros gladiadores, no sabe que Cadius ha contratado al siniestro esculto ... Cuando Sinus decide encargar al artista griego Columno que esculpa estatuas de tamaño natural de todos nuestros gladiadores, no sabe que Cadius ha contratado al siniestro escultor para que utilice su magia negra contra nuestros héroes. Columno esculpe réplicas de Fracas, Hocus, Rumpus y Arena. Pero, cuando Sinus destapa las estatuas de piedra a la entrada del Coliseo, éstas empiezan a brillar amenazadoramente, aumentan un metro de tamaño y atacan a sus homólogos humanos con una fuerza aparentemente imbatible. Las estatuas humillan a nuestros héroes gladiadores en el foso y luego se llevan a Sinus como rehén, destrozando Cornucopia a su paso. Nuestros gladiadores intentan hacerles frente, pero cada vez que intentan el rescate sus fuertes homólogos de piedra les acosan y atormentan. Cuando la situación empieza a parecer desesperada, a Audia y Rina se les ocurre la solución: la mejor forma de romper una estatua es utilizar una piedra más dura, como el diamante. Eso es precisamente lo que les hizo perder los rasgos que les faltan. Los gladiadores reúnen las joyas y, ayudados por los dos bustos, construyen cerbatanas, arcos y cañones con los que disparar los diamantes hasta que las estatuas se hacen pedazos y se desmoronan.



Justo cuando los reclutas empiezan a quejarse del riguroso entrenamiento a que les someten nuestros héroes, entra en la Academia un nuevo gladiador: Sporadicus. Es grande e impon ... Justo cuando los reclutas empiezan a quejarse del riguroso entrenamiento a que les someten nuestros héroes, entra en la Academia un nuevo gladiador: Sporadicus. Es grande e imponente, lleva una armadura reluciente y tiene complejo de superioridad. Asegura que él fue el primer gladiador, que casi inventó los Juegos y sabe todo lo que hay que saber sobre sus orígenes, los tipos de gladiadores, anécdotas, etc. Fracas y los demás desconfían del guerrero fanfarrón, especialmente cuando cautiva a todos los reclutas con sus increíbles batallitas. Lo peor es que ha convencido a Rumpus de que debe dejar la Academia y convertirse en una estrella aún mayor en Roma. Sus hermanos no logran hacerle ver que su sitio está en la Academia, así que Rumpus se traslada a Roma, donde todos se burlan de su enorme tamaño, su calvicie, su bondad... Sin embargo, Sporadicus le hace creer que todos le consideran un ídolo. Entonces nuestros héroes descubren la verdad, que Sporadicus no es un gran gladiador, que siempre utiliza trampas ocultas para ganar sus combates y que no es más que un señuelo para el Emperador, enviado para apartar a los reclutas de Cornucopia y convertirlos en gladiadores romanos. Sporadicus intenta convencer a Rumpus para que haga trampas. Entonces es cuando Fracas y los demás deciden poner fin a toda esta tontería y hacer volver a Rumpus a la isla.



Gladiolus, un científico un poco loco pero simpático, exiliado de Roma por sus desastrosos experimentos con plantas, busca refugio en la Academia. El nuevo gladiador habla con la ... Gladiolus, un científico un poco loco pero simpático, exiliado de Roma por sus desastrosos experimentos con plantas, busca refugio en la Academia. El nuevo gladiador habla con las plantas (hasta con las coles y los nabos) y, si su nueva "fórmula para plantas" resulta un éxito, podrá potenciar el coeficiente intelectual de las plantas de modo que estas criaturas verdes obedezcan sus órdenes. Por desgracia, Cadius se entera de esto, roba las anotaciones del científico y prepara la fórmula secreta él mismo, con la intención de ordenar a los rosales de palacio el secuestro de Sinus. Por si fuera poco, es el día de San Valentín y todos los enamorados de Cornucopia se agolpan en la floristería para comprar rosas a sus enamoradas. Cadius vierte la fórmula sobre las flores y les ordena que ataquen. En su lugar, los rosales beligerantes se enroscan alrededor del palacio entero y dejan atrapados a Sinus y Cadius en su interior. Los rosales gigantes se extienden rápidamente por la ciudad e irrumpen en medio de los Juegos de Gladiadores, obligando a Fracas, Rumpus, Hocus y Arena a luchar contra estos monstruos espinosos ante el rugido de aprobación de la multitud. Todo parecía perdido cuando Gladiolus descubre el ingrediente que faltaba en el antídoto: las lágrimas de enfermo de amor, que devuelven a las plantas su tamaño original. Después de probar a pelar cebollas, nuestros héroes deciden ir un poco más lejos: en este día tan feliz para los enamorados, deberán causar disputas entre ellos si quieren acabar con la plaga.



Mientras aprende las últimas técnicas de gladiadores de Rumpus, el pequeño Sinus se encuentra inesperadamente ante un bárbaro fornido de dos metros de altura. Decidido a poner en ... Mientras aprende las últimas técnicas de gladiadores de Rumpus, el pequeño Sinus se encuentra inesperadamente ante un bárbaro fornido de dos metros de altura. Decidido a poner en práctica las técnicas aprendidas, Sinus trata de hacerse con el bruto. En su afán de proteger a su hermano menor, Rumpus sale a su rescate y derriba de un puñetazo un pilar que aplasta al bárbaro. Cuando el pequeño Sinus abre los ojos y ve al grandullón desparramado en el suelo, cree que ha sido él quien le ha dejado inconsciente. Rumpus no tiene valor para decirle la verdad. Encantado con su victoria, Sinus decide ser gladiador como sus hermanos y desafía secretamente a Omnivorius, el gladiador más fiero de la tierra. Mientras se prepara para el combate, nombre a Cadius "Emperador Provisional". Su malvado tío aprovecha la ocasión y ordena iniciar la construcción del edificio de sus sueños: quiere convertir Cornucopia en un enorme parque temático de terror. Nadie se da cuenta porque todos están distraídos con la aventura de Sinus como gladiador. La multitud está entusiasmada, mientras Rumpus y los demás se dedican a intervenir subrepticiamente para que al menos Sinus sobreviva al entrenamiento y a los combates de exhibición. Cuando se enteran de que viene Omnivorius, es demasiado tarde para cancelar el combate. Sinus tendrá que enfrentarse al terrible gladiador, y tendrá que hacerlo solo.



Es el cumpleaños de Sinus y todos los gladiadores están invitados, incluido el último recluta, Delicatesus, el gran chef gladiador responsable del banquete. Por desgracia, Cadius ... Es el cumpleaños de Sinus y todos los gladiadores están invitados, incluido el último recluta, Delicatesus, el gran chef gladiador responsable del banquete. Por desgracia, Cadius está ahí para fastidiar la fiesta después de oír a Delicatesus hablar de su "batido especial super energético y estimulante" que rejuvenece y da la energía de un bebé recién nacido. Al oír esto, Cadius irrumpe en la cueva laboratorio de Fumoginus y descubre el "elixir magnificus", unos polvos mágicos que amplifican cualquier cosa a la que se echen. En la fiesta de Sinus, Cadius vierte el elixir en los batidos especiales mientras Fracas propone un brindis por su joven gobernante. Todos los gladiadores se beben los batidos, pero el brindis de Rumpus rompe las copas de su hermanos, impidiendo que ingieran la bebida adulterada. Poco después, la bebida mezclada con el elixir hace efecto y Rumpus y los demás reclutas no sólo parecen más jóvenes sino que, de hecho, lo son. Primero vuelven a su adolescencia y luego se convierten en bebés, justo en medio de una actuación en el Coliseo. Bebés vestidos con armaduras, luchando contra leones, reptando por cuerdas flojas y combatiendo cuerpo a cuerpo. Pero eso no es nada comparado con el desafío al que se enfrentan Fracas, Hocus y Arena, que no paran de cambiar pañales, ayudar a Rumpus a echar el airecito y controlar berrinches de reclutas armados con garrotes. Por si fuera poco, descubrimos que Cadius ha contratado a los Mighty Goths, un grupo de bárbaros atroces de dos metros de altura para luchar contra los gladiadores en el estadio. ¿Cómo puede un puñado de bebés derrotar a estos bárbaros? Y, lo que es más importante, ¿cómo van a volver a crecer?



Es el cumpleaños de Sinus y Rumpus aún no le ha comprado nada. En la calle, ve a Puppeticus, fabricante de marionetas y vendedor de juguetes, y le pregunta si tiene algo muy espe ... Es el cumpleaños de Sinus y Rumpus aún no le ha comprado nada. En la calle, ve a Puppeticus, fabricante de marionetas y vendedor de juguetes, y le pregunta si tiene algo muy especial para su hermano. Puppeticus le enseña el último modelo de guerrero troyano: un gladiador de madera de tamaño natural y cara triste a lomos de un caballo de madera. "Pero", le advierte Puppeticus, "nunca lo bajes del caballo". Rumpus le da a Sinus su regalo después de la fiesta y, claro, Pigula coge al jinete triste para verlo de cerca. Tan pronto como el jinete se separa de su caballo, el juguete de madera cobra vida, una especie de Metalvitus de madera pero no tan bondadoso como el maniquí de entrenamiento. De repente, los gladiadores comienzan a sentir un ataque incontrolable de violencia y empiezan a discutir sin razón evidente. El jinete quiere ser gladiador y le resulta fácil ganar todos los combates, porque sus rivales comienzan a pelearse entre sí. Perplejo, Rumpus va en busca de Puppeticus y el titiritero le dice que el jinete lleva en sí el devastador "Espíritu de la Discordia". Sólo quedará neutralizado cuando el jinete vuelva a montar su caballo voluntariamente. Pero no hay forma de capturar al soldado y, lo peor de todo, parece dispuesto a causar todo el daño que pueda, incluso intenta matar a Sinus. Al final, nuestros gladiadores llegan a la conclusión de que la única solución es una prueba de amor verdadero. La bondad de Rumpus resulta crucial para el trato y el soldado de juguete, por fin sonriente, accede a montar su caballo.



Cuando sus compañeros se mofan de ella y Fracas le dice que no se comporta como una dama, Arena se da cuenta de que los gladiadores no toman en serio a las mujeres. Para respalda ... Cuando sus compañeros se mofan de ella y Fracas le dice que no se comporta como una dama, Arena se da cuenta de que los gladiadores no toman en serio a las mujeres. Para respaldar su teoría, recluta a sus propias gladiadoras, prepara su propio número, "Arena y las amazonas" y reta a los hombres a un concurso. Fracas y sus hermanos piensan que es una bobada, pero las chicas les llaman 'gallinas' y el concurso sigue adelante. Como es lógico, los hombres no se lo toman en serio y se pasan el día en la Cantina de Gladiadores, por una vez regentada por hombres, porque Inertia se ha unido a las Amazonas, mientras Arena somete a las voluntarias a un estricto entrenamiento con el asesoramiento experto de Rina y Audia. Resultado: las gladiadoras de Arena le dan una paliza a los hombres y pronto se convierten en tema de conversación de todo Cornucopia. De repente, se invierten los papeles y montones de adolescentes, madres, incluso abuelitas vestidas con armadura, entran en acción y reclaman su derecho a ser heroínas, con lo que la Academia se ve atestada de nuevas reclutas, que dejan sus tareas habituales a los hombres. Hasta las animadoras abandonan su trabajo y proponen que tres hombres las sustituyan. Ahora que los gladiadores están ocupados haciendo la colada y cambiando pañales, Cadius ve despejado el camino. Contrata a un ejército de bárbaros para que ataque, lo que deja a Arena y a sus inexpertas gladiadoras enfrentadas a estos salvajes. A los hermanos gladiadores y a Gladis tiene que ocurrírseles una solución si quieren salvar a la isla de la guerra y el caos social.



Justo cuando nuestros gladiadores están a punto de empezar una actuación, aparece en la costa una flota de barcos cargados de turistas romanos y griegos. Gladis le cuenta a Sinus ... Justo cuando nuestros gladiadores están a punto de empezar una actuación, aparece en la costa una flota de barcos cargados de turistas romanos y griegos. Gladis le cuenta a Sinus a qué se debe: el Emperador Gluteus Maximus, cansado de ver las calles de Roma atestadas de gente, ha decidido convertir Cornucopia en un típico foco turístico. El choque cultural no podría ser mayor. El ciudadano medio romano no ha visto jamás un lugar tan enormemente desarrollado como Cornucopia. De hecho, para un romano, Cornucopia parece sacado de otra época. No hay peligros en las calles, ni esclavos, ni suciedad, ni centuriones molestos... ¡es el Paraíso! Los griegos, igualmente impresionados, deciden iniciar una fuerte promoción de la isla tan pronto como regresen a casa. Como es lógico, todos quieren ver el famoso espectáculo de gladiadores. Sobre todo a esa gladiadora tan hermosa. Un guapo príncipe extranjero descubre los encantos de Arena mientras explora los de Cornucopia e intenta conquistar su corazón y llevársela a su lejano reino. Fracas está muy celoso, por no hablar de Cadius que primero intenta secuestrar al príncipe y luego le ofrece a Pigula como guardaespaldas. Con ese bruto apestoso a su lado, el pobre príncipe no tiene ninguna posibilidad con Arena. Pero ése no es el único problema. El príncipe duerme es sus lujosos barcos, pero ¿dónde demonios van a alojarse todos estos visitantes? A nuestros héroes no les queda más remedio que adaptar la ciudad a esta inesperada invasión turística. Gladis es el único completamente entusiasmado con la situación y elabora una estrategia para sacarle el máximo partido. Tras estudiar las opciones, se decide abrir el Gran Hotel de los Gladiadores. Al principio, el proyecto parece una gran oportunidad. Lamentablemente, al cabo de unos días, nuestros héroes se dan cuenta de que las cosas no pueden seguir así. Su libertad y su rutina diaria se ven completamente perturbadas por la presencia de los turistas y hay que volver a la normalidad cueste lo que cueste.
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