Resultados de búsqueda para: Historias del Fútbol
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Mac, famoso árbitro de fútbol, encuentra un libro en el que se narra la historia de sus antepasados, árbitros desde la época prehistórica. Inmediatamente, llama a Mic el micrófon ... Mac, famoso árbitro de fútbol, encuentra un libro en el que se narra la historia de sus antepasados, árbitros desde la época prehistórica. Inmediatamente, llama a Mic el micrófono, el mejor periodista futbolero. Mientras Mac le explica la historia, Mic viaja a la prehistoria: para descubrir el auténtico origen del fútbol.
Los cavernícolas vivían en cuevas y dependían de la caza para su subsistencia. Un día, la tribu se encontró con un mamut tan fiero que las lanzas no le hacían ningún efecto. Después de intentar cazarlo con todas las armas conocidas, Roky, un joven cavernícola, da una patada a una piedra que golpea en la frente al mamut y lo tumba. “¡Gronk!” gritan los demás cavernícolas. Así nació el fútbol.
Como es natural, al principio, no había reglas. Tuvo que ser Mac-Urk, el primero de la saga de los Mac, el que estableciera las dimensiones del terreno de juego. Mac-Urk organizó también el primer campeonato de fútbol prehistórico. En él se enfrentaron equipos como el Deportivo Bisontes, con un juego limpio y creativo o el Atlético Pedruscos, violento y antideportivo.



Desde que el Faraón Amenofis y su esposa Nefertiti proclamaron a Atón, dios del sol, el dios único oficial en Egipto, todos los objetos redondos se pusieron de moda en Egipto. Un ... Desde que el Faraón Amenofis y su esposa Nefertiti proclamaron a Atón, dios del sol, el dios único oficial en Egipto, todos los objetos redondos se pusieron de moda en Egipto. Uno de los objetos más redondos era... el balón de fútbol, claro.
La fiebre por el balompié llegó hasta los esclavos constructores de las pirámides, quienes durante el descanso de su duro trabajo, disfrutaban jugando espectaculares partidos de fútbol. Como la duración de los encuentros todavía no estaba reglamentada, los esclavos prolongaban el juego para no tener que volver al trabajo. Pero el terrible patrón Tak- Añón, jefe de las obras, no estaba del todo conforme con esta repentina afición de los esclavos de la cantera por el deporte rey. Fue entonces cuando Mac- Pito- Tek, antepasado de Mac, apareció en escena, dictando, no sin alguna que otra polémica, la regla de la duración del partido.
El primer trofeo del fútbol egipcio lo disputaron el Real Atón, equipo protegido por el faraón, y el Momias, el equipo de nuestros amigos esclavos. El partido mantuvo la emoción durante todo el tiempo reglamentario, incluyendo el tiempo añadido por pérdidas de tiempo, la prórroga, y llegando, finalmente, a dilucidar el resultado final ... ¡en la tanda de penaltis!



En la isla de Creta todo transcurría placenteramente. Los cretenses presumían de su complicadísimo laberinto, de su temible Minotauro, y se lo pasaban en grande con el ajedrez, l ... En la isla de Creta todo transcurría placenteramente. Los cretenses presumían de su complicadísimo laberinto, de su temible Minotauro, y se lo pasaban en grande con el ajedrez, la fiesta de los toros... y por supuesto, con el fútbol, su entretenimiento favorito. Como los habitantes de Creta eran sumamente pacíficos, durante mucho tiempo en sus partidos de fútbol no hubo faltas. Por desgracia, todo cambió cuando un terrible equipo, el Nefastos Fútbol Club, irrumpió en la competición.
Para acabar con el mal estilo del Nefastos, Mac-Decretón, antepasado de Mac, creó la regla de los lanzamientos de tiros libres y puso un poco de orden. Esta novedad fue muy bien recibida por los equipos que amaban el juego limpio, como el Triada Fútbol Club, el equipo del gran Tauros Minos. Precisamente el lanzamiento de un tiro libre a cargo de Tauros Minos, sería decisivo en el resultado final del campeonato cretense.



Nuestros queridos Mac y Mic nos llevan en esta ocasión hasta la antigua Grecia. Atenas vivía tiempos de esplendor en la filosofía, la literatura, las ciencias, las artes, el atle ... Nuestros queridos Mac y Mic nos llevan en esta ocasión hasta la antigua Grecia. Atenas vivía tiempos de esplendor en la filosofía, la literatura, las ciencias, las artes, el atletismo -inventaron las famosas olimpiadas-, y, por supuesto, el fútbol.
Sin embargo, el fútbol griego tenía un problema: como Atenas era una democracia en la que todos tenían voz y voto, cuando el árbitro no había visto una jugada, debía consultar a los espectadores... ¡y así no había forma de poner de acuerdo a los aficionados de uno y otro equipo!
Justo antes del partido de máxima rivalidad entre el Deportivo Ateneo y el violento Batallón espartano de fútbol, Mac-Pitárgoles, antepasado griego de Mac, propuso la incorporación de los árbitros asistentes. Ellos le ayudarían desde las bandas indicándole lo que el árbitro principal no pudiera ver.
Finalmente, y tras una lucha titánica, el juego limpio del Deportivo Ateneo venció, gracias a la infalible táctica de la triangulación implantada por su entrenador Pitágoras y al buen juego de su estrella el modesto Sócrates, que hizo famosa la frase "solo sé que no sé nada".



Malos tiempos para el circo romano. El pueblo ya no se divertía como antes. El emperador Julio Cesar se encontraba con este gran dilema justo cuando apareció el Balompedis, un d ... Malos tiempos para el circo romano. El pueblo ya no se divertía como antes. El emperador Julio Cesar se encontraba con este gran dilema justo cuando apareció el Balompedis, un deporte practicado por los sirvientes.
En poco tiempo el Balompedis, nombre con el que se conocía a nuestro deporte en el imperio, se extendió entre la sociedad romana. Surgieron equipos tan competitivos como el Pretoriano Fútbol Club, el Atlético Gladiador, formado por gladiadores como Julius Guerrerus... conjuntos que sólo con el nombre hacían temblar a sus rivales. Sin embargo, el Deportivo Serviles, equipo de los sirvientes, que utilizaba la técnica contra la fuerza bruta de los demás, no estaba dispuesto a dejarse ganar fácilmente.
Mac-Justus, célebre árbitro de la época, jugó un papel muy importante en este gran torneo: inventó la regla del balón. Gracias a él el espectáculo ganaría en calidad, bajando además considerablemente el número de lesionados... ya que, hasta entonces ¡¡los balones romanos estaban hechos de mármol!!.
Por una vez, los sirvientes, liderados por Marcus Golis y Finidi, dieron una de las mayores sorpresas de la Historia del Fútbol y consiguieron la preciada Copa Emperador.



Mic llega a la antigua China, concretamente a la Gran Muralla. Practicando un poco de karate, la destruye en un momento. Este “accidente” no altera demasiado su viaje: se entera ... Mic llega a la antigua China, concretamente a la Gran Muralla. Practicando un poco de karate, la destruye en un momento. Este “accidente” no altera demasiado su viaje: se entera de que el emperador Chop-Suey, de la dinastía Ming, ha convocado un concurso de inventos. Allí se presentan objetos que cambiarán la historia mundial: la pólvora, la brújula, la hamburguesa...
Sin embargo, el afortunado vencedor es Go-Ling, que presenta por primera vez en China un juego llamado fútbol. Los chinos, que hasta ahora se divertían con las sombras chinescas, los pasacalles de dragones y los petardos empezaron a aficionarse al fútbol.
Para inaugurar el primer estadio de China, el emperador Chop-Suey organizó un partido entre el Deportivo Ding Dong, capitaneado por Go-Ling, abanderado del juego limpio y el Atlético Co-Chi-Ning entrenado por Chang-Chu-Yo, que prefería la violencia. El encuentro fue arbitrado por Mac Pih-Tong, el cual tuvo que agudizar sus rasgados ojos para invalidar los muchísimos goles que "según dice el reglamento" eran nulos. Y es que este partido fue una perfecta muestra de todos los casos en que un gol debe ser invalidado.
A pocos segundos del final y cuando todos los jugadores y espectadores asistentes al encuentro creían que marcar un gol válido era imposible... Go-Ling lo consiguió. Todos, incluso los perdedores, celebraron el tanto emocionados.



Los pueblos bárbaros conquistaron los territorios del Imperio Romano. Pero no todos los pueblos bárbaros eran iguales: los más feroces entre los feroces eran los Hunos de Atila. ... Los pueblos bárbaros conquistaron los territorios del Imperio Romano. Pero no todos los pueblos bárbaros eran iguales: los más feroces entre los feroces eran los Hunos de Atila. Sin embargo, todo se torció para ellos cuando se encontraron con otro pueblo del mismo nombre. ¿Quiénes eran entonces los Hunos y quienes los Hotros?
Como es fácil de imaginar, se trataba de un problema serio, aunque en esta ocasión no se resolvió a cachiporrazos. Fue una "batalla futbolística" la elegida para dilucidar a quienes correspondería el honor de denominarse "los Hunos" y a quienes la vergüenza de ser llamados "los Hotros".
Con dos equipos bárbaros en el terreno de juego era de suponer que la regla más útil iba a ser la de "faltas e incorrecciones", una norma que dio serios quebraderos de cabeza a Mac-Silbundo, antepasado de nuestro Mac.
Sin embargo, llegada la hora del partido decisivo entre el Atlético los Hunos y los Hunos Atléticos, los primeros apostaron por el juego limpio y mientras los segundos se decantaban por un “estilo” bastante brutal.
En el resultado final tuvo mucho que ver un penalti clarísimo que serviría para dar el triunfo a un justo vencedor ... ¡Los Hunos, por supuesto!



Mic llega al lugar de las mil y una noches, a la gran ciudad de Bagdad. Nuestro amigo conoce la verdadera historia de Aladino y a su genio maravilloso que le trae más problemas q ... Mic llega al lugar de las mil y una noches, a la gran ciudad de Bagdad. Nuestro amigo conoce la verdadera historia de Aladino y a su genio maravilloso que le trae más problemas que alegrías. Mic también se pierde en el inmenso zoco de Bagdad, donde las persecuciones a ladrones en alfombras voladoras están a la orden del día.
Y... como era de suponer en esta serie, el fútbol hace furor entre la población. La afición vibra viendo a equipos como el Mercaderes, que practicaba un juego de lo más elaborado. Otra cosa era La Unión Antideportiva Alí-Babá, equipo que se caracterizaba por robar más balones que nadie y por hacer valer su superioridad numérica sobre el terreno, ¡ jugaban los 40 ladrones simultáneamente!
Este último aspecto preocupó sobre todo a mi antepasado Mac-Alí quien, tras mucho meditar, confeccionó la regla que limitaba el "número de jugadores" en el terreno de juego. A partir de entonces los partidos fueron más equilibrados. El fútbol ganó en emoción.
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