Resultados de búsqueda para: D'artacan
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Ha pasado algún tiempo y nos volvemos a encontrar con los mosqueperros, que viven una vida regalada. Los años no han pasado sin sucesos: D'Artacan se ha casado con Julieta y tien ... Ha pasado algún tiempo y nos volvemos a encontrar con los mosqueperros, que viven una vida regalada. Los años no han pasado sin sucesos: D'Artacan se ha casado con Julieta y tiene dos hijos.
Un mensajero le lleva a cada uno de los mosqueperros una carta pidiéndoles que vayan a una posada. Allí se reúnen con la reina y el fiel compañero de D'Artacan, Pip. Su Majestad les dice que algo extraño está sucediendo en la corte y que necesita su ayuda para saber de qué se trata.
Al día siguiente, la reina y nuestros amigos se marchan a París. En el camino son atacados por bandidos quienes resultan ser miembros de una extraña pandilla al mando del medio hermano del rey. Tras una dura lucha, durante la cual la vida de la reina está en juego, los mosqueperros son los vencedores y llegan sanos y salvos a las puertas de París.
Mientras tanto, los guardias del cardenal, que se encontraban en los alrededores, observan estos eventos y deciden transmitirlos a Richelieu. El cardenal está perplejo y sospecha que algo extraño está sucediendo.
En su casa, en el pueblo cercano a Tarbes, el joven D'Artacan sueña con convertirse en un experto espadachín y un miembro de los famosos Mosqueperros. Un caballero de París llama ... En su casa, en el pueblo cercano a Tarbes, el joven D'Artacan sueña con convertirse en un experto espadachín y un miembro de los famosos Mosqueperros. Un caballero de París llama a su padre y d'Artacan es enviado a la capital de Francia con tan solo una espada, un viejo caballo y una carta de recomendación al Capitán de los Mosqueperros, M. De Treville.



Los mosqueperros, habiendo llegado a París, se encaminan al palacio para presentarse en una reunión general de los mosqueperros. Nuestros amigos se percatan de que el rey ha camb ... Los mosqueperros, habiendo llegado a París, se encaminan al palacio para presentarse en una reunión general de los mosqueperros. Nuestros amigos se percatan de que el rey ha cambiado, aún cuando parece el mismo de siempre. Él dice y hace cosas extrañas y no reconoce a nuestros amigos inmediatamente. D'Artacan y los mosqueperros están tan preocupados que solicitan una entrevista en privado con el rey. Sin embargo, les es imposible descubrir qué es lo que le sucede al rey.
Mientras tanto, Richelieu está intrigado por cuál podría ser la verdadera razón del regreso de los mosqueperros a París.
Los mosqueperros abandonan el palacio bajo la vigilancia de Widimer y todos ellos, a su vez, son espiados por una extraña figura que les sigue hasta la taberna. Nuestros amigos, junto con Pip y Planchet (el dueño de la taberna), comienzan a hablar acerca del peculiar estado del Rey.
Widimer oye por casualidad que D'Artacan está pensando en llevar a su familia a París. Mientras que Widimer le está comunicando esto al cardenal, el otro espía le dice a su jefe, el Conde de Bonguau, lo que él ha visto. Ignorantes de esto, los mosqueperros disfrutan de su tiempo en la taberna.
Durante su viaje a París, D’Artacan es insultado por un hombre con un bigote negro, quien huye a galope. Se encuentran de nuevo en el hotel donde D’Artacan pasa la noche y comien ... Durante su viaje a París, D’Artacan es insultado por un hombre con un bigote negro, quien huye a galope. Se encuentran de nuevo en el hotel donde D’Artacan pasa la noche y comienza un duelo, pero el hombre abandona para charlar con la preciosa Milady, dejando que D’Artacan se bata con su sirviente y el dueño del hotel. El hombre regresa y roba a D’Artacan la carta de recomendación.



La familia de D'Artacan llega a París, en donde es recibida por los mosqueperros, Pip y Planchet. Ellos salen a la calle en donde encuentran a un guardia del cardenal que está co ... La familia de D'Artacan llega a París, en donde es recibida por los mosqueperros, Pip y Planchet. Ellos salen a la calle en donde encuentran a un guardia del cardenal que está colocando un aviso, anunciando que los mosqueperros han sido relevados de sus deberes como los guardias personales del Rey y que han sido sustituidos por la guardia del cardenal. El falso rey quiere que los leales mosqueperros se mantengan a una buena distancia del palacio para así poder dar rienda suelta a sus planes.
Los mosqueperros van a ver a su capitán, Monsieur de Treville, pero él les dice que a él no le ha sido posible hacer cambiar de idea al rey. Nuestros amigos, no satisfechos, piden una audiencia con el rey, la cual les es denegada. Enfadados, ellos abandonan el palacio y tiene un enfrentamiento con los guardias del cardenal.
Una vez de regreso en la casa, D'Artacan ve que su última esperanza es enviar a Julieta al palacio para hablar con la Reina. La Reina le dice a Julieta que la situación se ha hecho aún más seria y que a ella misma le está denegado el salir de palacio. Julieta regresa con el mensaje y ellos están preocupados sobre cómo resolver este dilema. Mientras tanto, llega un mensajero informándoles de que les ha sido concedida su audiencia con el Rey, despejando así toda posible sospecha. Ellos se apaciguan una vez más, pensando que la situación está otra vez bajo control. Aún así, Pip decide ir a ver a un amigo.
D'Artacan se recupera, pero tiene que dejar su caballo como pago del hotel. Mientras camina por París es salpicado por un carruaje que conduce una preciosa joven, quien se discul ... D'Artacan se recupera, pero tiene que dejar su caballo como pago del hotel. Mientras camina por París es salpicado por un carruaje que conduce una preciosa joven, quien se disculpa por el incidente. A su llegada a París, no le permiten que visite a M. De Treville, Capitán de los Mosqueperros, sin una carta de recomendación. Sin un céntimo, tiene que dormir en la calle y le despierta el agua que está utilizando Julieta para regar las macetas.



Los mosqueperros entran en el despacho privado del Rey, para su audiencia, pero el Rey no parece mostrar demasiado interés por su solicitud y nuestros amigos se marchan con sus e ... Los mosqueperros entran en el despacho privado del Rey, para su audiencia, pero el Rey no parece mostrar demasiado interés por su solicitud y nuestros amigos se marchan con sus esperanzas rotas. Pip llega al viejo monasterio en donde vive su amigo Pantuflo. Pantuflo le enseña a Pip el monasterio. La casa de Pantuflo está en una celda ocupada por un extraño personaje cuya cara está cubierta con un bozal de oro. Pip halla esto muy divertido.
Pantuflo le da a Pip una cena copiosa. Una vez que han acabado el banquete, ellos salen a la celda sólo para descubrir que el prisionero, quien está comiendo con la cara al descubierto, ¡es el Rey!
Pip le pregunta al Rey cómo es que ha ido a parar allí, pero mientras Pip habla con el Rey, el carcelero regresa y Pip tiene que esconderse en la ratonera. Él le explica a Pantuflo que tiene que marcharse a París por unos asuntos de suma importancia.
D'Artacan pasa la noche en la casa del tío de Julieta. Mientras tanto el Cardenal Richelieu está tramando un complot con Widimer, Capitán de los guardias, para desacreditar a los ... D'Artacan pasa la noche en la casa del tío de Julieta. Mientras tanto el Cardenal Richelieu está tramando un complot con Widimer, Capitán de los guardias, para desacreditar a los Mosqueperros. D’Artacan observa cómo un doble de Pontos está robando a damas en la calle. Sin embargo, el verdadero Pontos es declarado inocente cuando su amigo Amis descubre el engaño, quien es disparado por Widimer. D’Artacan acusa a Widimer de estar implicado en el complot.
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